
El mundo digital se ha vuelto parte fundamental del día de los seres humanos, ya que es un universo infinito donde el tiempo es insuficiente para poder navegar dentro de éste. Aquí las redes sociales son las mayores beneficiarias del tiempo que invierten las personas alrededor del mundo. A primera instancia podría parecer que no existen barreras o diferenciación entre unas y otras, pero en realidad cada una cuenta con características muy específicas para crear una comunicación y experiencias particulares.
La sesión ahondará sobre la clasificación de las redes sociales. Las principales categorías son las redes generales, las de contenido, las profesionales, los estados vitales y aficiones. Las redes se enfocan en públicos distintos, es decir, cada una está diseñada para un uso y para cierto grupo de personas, lo que impacta en los modos de interacción, que a su vez generan diversos lazos de trascendencia. La meta de cada una es hacer que su aplicación sea la predeterminada.
Asimismo, seguramente a la mayoría de las personas les sonarán familiar los términos de WhatsApp, Facebook, Twitter e Instagram. Éstas son de las redes sociales más famosas e importantes en estos tiempos, ya que cuentan con muchas ventajas, como el poder obtener información instantánea, compartir contenido en diferentes formatos, crear campañas de publicidad, son gratuitas, se pueden realizar ventas de productos o servicios, creación de encuestas, tienen gran capacidad de almacenamiento, se generan foros de discusión con opiniones libres, entre otras.
Sin embargo, nunca hay que perder de vista las desventajas de estas comunidades tan espectaculares y deslumbrantes para los usuarios, las cuales han llevado a las personas a tener una privacidad casi nula por la aceptación de los términos y condiciones que no se leen, e incluso pueden tener cuentas sin que se verifique su edad o verdadera existencia. Por este motivo los datos personales y la ubicación en tiempo real de los usuarios casi siempre se encontrarán disponible para estas empresas de redes.
También, dentro de las desventajas se pueden incorporar problemas sociales y personales en los usuarios, como es el caso de crear adicciones, perder la noción del tiempo que se pasa en ellas, volverse solitario, baja autoestima, creación de incomunicación, falta de control al acceder menores de edad a las aplicaciones, hacer contenido falso o poco verídico, estar expuesto a ciberbullying, narcisismo, entre otras características negativas.
Aunado a lo anterior, puede haber consecuencias aún más grandes debido a la poca importancia que se le presta a los primeros indicios. Sin embargo, se deben marcar los límites del uso de ellas desde que se es menor de edad y por propia convicción siendo adulto, ya que, así como gozamos de muchos derechos que existen en internet y, más específicamente, en redes sociales, de igual manera es necesario prestar atención a esos detalles.
Por ende, más allá de abrir una red social para pertenecer a algo más a la moda, las personas requieren definir el tipo de aplicaciones que desean utilizar dependiendo de sus intereses y objetivos que desean alcanzar con ellas, canalizando las ventajas y desventajas de cada una, tipo de contenido y seguridad de la identidad digital, conociendo los términos que se aceptan desde un inicio, lo cual evitará tener consecuencias graves en este entorno, pero sobre todo en su persona.