Actualmente se vive no sólo una época de cambios sino también un cambio de época o cambio de paradigmas, como lo señala Mario Bunge. En efecto, están cambiando los conocimientos, los problemas, los objetivos y los métodos, a lo que se agrega un conjunto de hipótesis sustanciales específicas que hacen un mundo diferente al de hace apenas unos cuantos años.
En este devenir de cambios, Guilles Lipoyetsk señala en su obra, El crepúsculo del deber:
[…] por todas partes se esgrime la revitalización de los valores y el espíritu de responsabilidad como el imperativo número uno de la época: la esfera ética se ha convertido en el espejo privilegiado donde se descifra el nuevo espíritu de la época […] el siglo XXI será ético o no será.
Por otro lado, los cambios de la nueva época conllevan un detrimento de la calidad de vida.
Por otro lado, los cambios de la nueva época conllevan un detrimento de la calidad de vida y, además, de cobertura mundial. Todo indica que la crisis es de valores morales y de práctica de virtudes fundamentales.
Enrique Alducín Abitja12 señala que los grandes retos que enfrenta la humanidad en los albores del tercer milenio son:
Continúa diciendo Enrique Alducín que, además, de los cinco graves retos que enfrentará la humanidad.
en su conjunto en las primeras décadas del presente siglo, nuestro país, al igual que otros de
Latinoamérica, requieren resolver asignaturas pendientes entre las que destacan:
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