En este bloque se comenzó a indagar en el campo de la neumática. Como habrás notado, la neumática está más presente de lo que parece en nuestra vida cotidiana: en las llantas de los autos, en el gas de los refrigeradores o en los sistemas de gas que empleamos para la cocina o el calentador de agua. De manera que requiere de especial atención y de cuidados específicos por ser un elemento complejo de manejar debido a la volatilidad propia de los gases.
Al respecto, aprendiste la forma de medir los gases y las magnitudes que se emplean para estas mediciones, además de las leyes básicas que rigen el comportamiento de los gases en sus diferentes dimensiones; por ejemplo, las leyes de Gay Lussac y la ley general de los gases, que permiten que se puedan generar sistemas neumáticos de almacenamiento y uso.
Para su uso, los gases requieren almacenarse en forma adecuada. Para esto es necesario que se puedan meter dentro de tanques o recipientes especialmente destinados para ello, a este proceso se le llama comprimir, acción que se logra al emplear los compresores de aire o de gases. Estos compresores no sólo permiten el almacenaje del gas, sino que se pueda guardar la mayor cantidad posible del mismo.
Existen varios tipos de compresores, entre ellos, los de pistones, los rotativos, los de paletas, los de tornillo y los compresores centrífugos. Sus nombres dependen de la forma en que trabajan y los elementos que los conforman. Cada uno ofrece ventajas dependiendo del uso que se le pretende asignar y del tipo de gas que se requiere comprimir.
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