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Bloque 2. El discurso. Pasos para exponer discursos.


¡Bienvenido a este segundo bloque de tu asignatura Oratoria!

Los temas que revisarás esta semana se refieren al discurso. Sin discurso no hay orador, tan fácil como esta frase: ¿Qué hubiera sucedido si Martin Luther King, Eva Perón, Steve Jobs, Svern Suzuki, entre muchos otros grandes oradores, no hubiesen tenido un buen discurso? Probablemente no los hubiéremos mencionado en esta introducción. Tratar de decidir qué es más importante: el discurso o el orador, es como tratar de responder a la pregunta de qué fue primero, si el huevo o la gallina. Analiza el material de este bloque y busca respuesta a esta cuestión.

Hasta ahora has revisado y estudiado diferentes tipos de oradores, clasificado diversos discursos y analizado la estructura de estos. Los temas que conocerás esta semana corresponden a la preparación del discurso, por lo que analizarás las partes del discurso y revisarás los temas para la organización y conducción de ceremonias, así como los métodos para exponer un discurso, determinando las características particulares.

Anteriormente ya conociste la importancia de la presencia de los sentidos en el proceso de la comunicación; de hecho, si un orador no tiene una buena dicción, seguramente el público no recibirá el mensaje de forma adecuada. En esta semana analizarás dichas características.

Reto.

Este es el discurso titulado Mi credo, pronunciado por Albert Einstein en la Liga Alemana de Derechos humanos en 1932. Da lectura al mismo.

“Resulta una bendición especial pertenecer a aquellos que pueden dedicar sus mejores energías a la contemplación y exploración de las cosas objetivas y atemporales. Qué feliz y agradecido estoy por haber recibido esta bendición, que otorga un alto grado de independencia en relación al destino personal de alguien y la actitud de sus contemporáneos. Sin embargo, esta independencia no debe habituarnos a la conciencia de los deberes que constantemente nos atan al pasado, presente y futuro de la humanidad en general. Nuestra situación en la Tierra parece extraña. Cada uno de nosotros se aparece aquí, involuntariamente y sin ser invitado, para una estadía corta, sin saber por qué o para qué. En nuestro día a día únicamente percibimos que el hombre está aquí para el bien de los otros, para aquellos que amamos y por muchos otros seres cuyo destino está conectado con el nuestro. Muchas veces me perturba la idea de que mi vida está basada en gran parte en el trabajo de mis compañeros seres humanos, y soy consciente de mi enorme deuda con ellos.

No creo en el libre albedrio. Las palabras de Schopenhauer: “El hombre puede hacer lo que quiera, pero no puede querer lo que quiera”, me acompañan en todas las situaciones a lo largo de mi vida y me reconcilian con las acciones de los otros, incluso aunque me resulten muy dolorosas. Esta conciencia de la falta de libre albedrio me impide tomarme a mí mismo y a mis colegas muy en serio como individuos de acción y decisión, y me hace perder los estribos.

Nunca codicié riqueza ni lujo y hasta lo desprecio de cierta forma. Mi pasión por la justicia social muchas veces me llevó a un conflicto con las personas, así como mi aversión a cualquier obligación y dependencia que no considero absolutamente necesarias. Tengo un gran respeto por el individuo y una aversión insuperable por la violencia y el fanatismo. Todos estos motivos me hicieron un pacifista apasionado y antimilitarista. Estoy contra cualquier chovinismo, incluso bajo el disfraz de un simple patriotismo.

Los privilegios basados en la posición y propiedad siempre me parecieron injustos y perniciosos, así como cualquier culto exagerado a la personalidad. Soy un adepto al ideal de la democracia, aunque conozco muy bien las debilidades de la forma democrática de gobierno. La igualdad social y la protección económica del individuo siempre me parecieron objetivos comunes importantes del estado.

Aunque sea un típico solitario en mi vida diaria, mi conciencia de pertenecer a la comunidad invisible de aquellos quienes luchan por la verdad, la belleza y la justicia me impide sentirme solo.

La experiencia más bella y más profunda que un hombre puede tener es el sentido del misterio. Es el principio fundamental de la religión, así como de todo esfuerzo serio en el arte y en la ciencia. Aquel que nunca tuvo esta experiencia me parece que, si no está muerto, entonces, por los menos debe estar ciego.

Darse cuenta que detrás de todo lo que puede ser experimentado hay algo que nuestra mente no puede comprender, cuya belleza y magnificencia nos alcanza apenas indirectamente: eso es religiosidad. En este sentido, soy religioso. Para mí, basta cuestionar estos secretos e intentar humildemente entender con mi mente una mera imagen de la estructura elevada de todo lo que existe.”

Una vez terminada la lectura, identifica las partes de este discurso y contesta:

¿De qué clase de discurso se trata el ejemplo y por qué se consideraría como uno de los mejores que se hayan pronunciado? ¿Puedes identificar fácilmente sus partes? ¿Cómo lo lograste?

Conocer las partes de un discurso y sus características te serán de utilidad en tu desarrollo profesional para que comprendas que es ser un buen orador y lo apliques.

Objetivos

  • Examinar los elementos de un discurso para reconocer cada una de sus partes, describiendo el rol que desempeñan dentro del todo, mediante la comprensión de los pasos a seguir para elaborar, redactar y crear un discurso con propiedad de forma y fondo.
  • Destacar las características fisiológicas con que cuenta de forma nata un orador o que debe desarrollar para que su mensaje y argumento sean claramente recibidos por el auditorio, mediante la descripción y ejercicio de las técnicas verbales y el lenguaje corporal en el proceso de comunicación.

Temario

3. El discurso.

3.1. Tipos de discursos.

3.2. Elaboración de discursos.

3.2.1. Documentación.

3.3. Preparación del discurso.

3.3.1. Introducción, nudo, desarrollo y conclusión.

3.4. Partes del discurso.

3.4.1. Exordio.

3.4.2. Exposición o narración.

3.4.3. Argumentación y peroración.

4. Pasos para exponer discursos.

4.1. Organización y conducción de ceremonias.

4.2. Métodos para exponer un discurso.

4.3. Técnicas de expresión oral.

4.3.1. Técnicas verbales.

4.3.1.1. Mensaje.

4.3.2. Técnicas visuales.

4.3.2.1. La mirada.

4.3.3. Técnicas vocales.

4.3.3.1. La voz.

4.3.3.1.1. La respiración.

4.3.3.1.2. La articulación.

4.3.4. Elementos físicos en la comunicación oral.

4.3.4.1. Las manos.

4.3.4.2. La postura corporal.

4.3.4.2.1. La posición sentada.

4.3.4.2.2. La posición de pie.

4.4. Ayudas audiovisuales.

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