El proceso es sólo uno de los medios que establece la doctrina jurídica para la resolución de los conflictos de intereses, conocido como litigio. No obstante, es una herramienta muy eficaz para obtener las pretensiones que se reclaman ante un juzgador cuyo resultado es de cumplimiento obligatorio y coactivo. El proceso en general se estudia a través de la teoría del proceso.
Los pilares de la teoría del proceso son la acción, como la facultad de la persona para acudir al órgano jurisdiccional a obtener sus pretensiones; la jurisdicción, como la facultad de la autoridad para aplicar la ley al caso concreto y resolver un litigio y el proceso, que consiste en la herramienta necesaria para que el juzgador pueda resolver el conflicto que se le pone a su consideración.
El proceso se inicia por medio de la acción. Existen diversas teorías que hablan acerca de lo que significa la acción y la importancia que tiene para el derecho procesal. Ello, en atención a que sin el ejercicio de la acción no puede existir el proceso, como herramienta creada por el Estado para la satisfacción de los derechos subjetivos de las personas y por eso es importante su estudio.
Si bien la jurisdicción es la facultad de la autoridad para aplicar la ley al caso concreto y resolver un litigio, ésta se encuentra limitada por la competencia, ya sea ésta objetiva (materia, cuantía, territorio y grado) o subjetiva (recusación o excusa). Esto significa que no todas las autoridades jurisdiccionales pueden conocer de todos los litigios.
Los contenidos tomados de las fuentes referenciadas para uso académico de acuerdo con los términos de Creative Commons. La utilización del sitio y los materiales de Universidad Yaan está sujeto a la Licencia Creative Commons y a otras condiciones de uso.