1.Introducción.

En esta unidad estudiaremos el concepto de la empresa, pues de esta forma podremos identificar que la misma se trata de una entidad que integra un grupo de personas y que cuentan con recursos financieros o materiales, que son de utilidad para conseguir objetivos en común y así, obtener un lucro como fin último.

Asimismo, entender el marco conceptual de lo que es una empresa, nos será de utilidad porque podemos vislumbrar la diferencia existente entre un negocio y una organización empresarial como tal, además, entenderemos la forma de poder diferenciar las empresas frente a otro tipo de organizaciones existentes.

Por otra parte, una de las cuestiones que abordaremos a detalle, serán las características de las empresas que aplican para todas, sin importar, ningún criterio de clasificación. Algunos ejemplos de estas características, pueden ser desde el conjunto de los factores de producción, los objetivos que persiguen las mismas, el hecho de asumir riesgos, tanto como responsabilidades, entre otras más. No obstante, es viable señalar, que una vez que se desarrollen los diferentes criterios de clasificación, los tipos de empresa resultantes, poseen características particulares que vale la pena recordar para poder diferenciarlas.

De la misma manera, en esta unidad, abordaremos diversas clasificaciones correspondientes a las organizaciones empresariales, entre ellas, en primer término, veremos la división por su objeto o giro, donde se catalogan las empresas conforme al sector de la actividad en la que se desenvuelven o a lo que se dedican, siendo estas, empresas de servicios, de giro comercial o industrial.

Además, otra división existente se da en razón de su tamaño, ésta ocurre al considerar el número de empleados en una empresa, existiendo las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas en nuestro país, siendo estas últimas, las que en diversas ocasiones crecen tanto que llegan a volverse multinacionales. Otra categoría bajo la que se dividen las empresas, es por lo que hace al origen de su capital, que refiere a las aportaciones de capital público o privado, siendo las primeras, aquellas que pertenecen al sector gubernamental y las segundas, las que devienen de inversores privados. Ahora bien, dentro de esta última categoría, podemos encontrar una subclasificación donde el capital privado puede ser de corte nacional, extranjero o mixto.

Por último, también abordaremos la clasificación por lo que hace a su régimen jurídico, conforme a lo que señala la Ley General de Sociedades Mercantiles, que contempla distintos tipos de sociedades que van desde las sociedades anónimas, cooperativas, de responsabilidad limitada, entre algunas otras, que se abordarán con mayor detalle. Esta clasificación es de suma importancia, dado que es la que los inversores toman en cuenta, para decidir bajo que figura se va a constituir su empresa, atendiendo a las características particulares de su negocio y la forma de responsabilidad que desean cubrir por parte de los mismos.

Con lo anterior, vislumbraremos la primera parte, correspondiente a las diversas clasificaciones de la empresa, sus características particulares, pero, sobre todo, la trascendencia que implica cada una de estas divisiones, ya sea, desde el aspecto teórico o en la cuestión práctica.