1.Introducción.

Detectar y responder a estímulos de forma eficaz es fundamental para la supervivencia de los organismos. Los animales realizan estas funciones a través del sistema nervioso. El sistema nervioso está constituido por gran cantidad de células especializadas llamadas neuronas, cuya función consiste en recibir y transmitir información en forma de impulsos nerviosos. Las neuronas poseen unas prolongaciones celulares cortas llamadas dendritas, las cuales se encargan de recibir señales, también tienen unas prolongaciones celulares largas, que se encargan de trasmitir esas señales hacia otras neuronas o hacia células musculares y/o glandulares.  

El espacio de comunicación entre dos neuronas se llama sinapsis y es ahí donde ocurre la transmisión de señales. En general (exceptuando las sinapsis eléctricas), la transmisión de señales se lleva a cabo por medio de moléculas llamadas neurotransmisores, que son mensajeros químicos liberados por el axón de una neurona y recibidos por las dendritas de otra. La señal eléctrica transmitida a lo largo de una neurona se convierte en una señal química y origina un impulso nervioso.

Las neuronas se encuentran empaquetadas en nervios y en ganglios. La distribución y complejidad de esta red nerviosa difiere entre los animales. La evolución del tejido nervioso se caracteriza por un incremento en el número de neuronas, por una mayor especialización neuronal y una mayor concentración de neuronas en órganos. El sistema nervioso de los humanos con neuronas especializadas, ganglios y cerebro está muy alejado de las redes neuronales simples y sin los órganos de control de otros animales, por ejemplo, las medusas.

El sistema nervioso humano se divide en sistema nervioso central (SNC) y periférico (SNP). Ambos sistemas participan activa y complementariamente en la señalización neuronal. Así, el SNP detecta estímulos y los transmite al SNC, que se encarga de integrar la información y transmitir una respuesta hacia miembros u órganos mediante las neuronas del SNP. Anatómicamente, el SNC está fuertemente protegido por tejido óseo e incluye al cerebro y la médula espinal. El cerebro consta de varias regiones, cada una asociada a funciones específicas. Por su parte el SNP consta de receptores sensoriales y de neuronas que transmiten información al SNC (neuronas aferentes) o desde el SNC (neuronas eferentes). Dentro del SNP hay una subdivisión, el sistema autónomo, que regula aquellas funciones involuntarias de los órganos viscerales que son fundamentales para la homeostasis.

Muchos fármacos y otras sustancias químicas alteran el funcionamiento del sistema nervioso. Estas propiedades han permitido avances desde el punto de vista médico, como el desarrollo de medicamentos. Sin embargo, las mismas propiedades pueden ser mal utilizadas. El uso indebido de antidepresivos, analgésicos y otras drogas, como la cocaína, altera la función sináptica de las neuronas con graves consecuencias para la salud.