Te preguntarás, ¿cómo sé cuál es el lenguaje literario? Existen dos lenguajes principales para expresarnos: el denotativo y el connotativo. El primero se caracteriza porque tomamos el significado literal de las palabras, es decir, tal y como son y, por lo tanto, es objetivo. Entonces, este tipo de lenguaje expresa únicamente un significado. Por ejemplo, cuando leemos o escuchamos que “el colibrí es un ave que tiene un plumaje colorido”, no podemos darle otra interpretación a la información fuera de su sentido literal.
El lenguaje connotativo, contrario al anterior, se caracteriza por ser subjetivo, es decir, expresa sentimientos o emociones y, por lo tanto, su interpretación puede variar. Por ejemplo, la frase “las verdades elementales caben en las alas de un colibrí” es considerada lenguaje connotativo y, por lo tanto, literario. A diferencia del ejemplo anterior, con el lenguaje denotativo, no podemos interpretar de una manera literal el significado del texto.
Con base en lo anterior podemos llegar a la conclusión de que el lenguaje literario difiere del lenguaje común en que los autores buscan hacer llegar sus emociones y sentimientos a través de la palabra, utilizando para ello diversos elementos que le den un sentido “estético”. Además, su interpretación puede variar de acuerdo con cada persona y su contexto; promueve que las personas vayamos más allá de las definiciones literales de las palabras y, finalmente, es original, pues busca salir de lo cotidiano.
La literatura tiene dos formas de presentación: la prosa y el verso. Por una parte, la prosa es la forma de escribir que utilizamos generalmente y se caracteriza porque se escribe ocupando todo un reglón. Entre sus elementos están el texto, que es el mensaje; el párrafo, que se separa de otro por medio de un punto y aparte, y la oración, que está dentro de un párrafo y tiene un sujeto, un verbo y un predicado.
Por otra parte, el verso es una forma menos habitual de la que utilizamos para escribir un texto, pues tiene características peculiares, como el ritmo, las líneas son menos largas que un texto normal, pues no utilizan todo el renglón, y las palabras finales de cada verso riman con las siguientes, por ejemplo, las palabras flor, calor, amor y ruiseñor. Al conjunto de versos lo denominamos estrofa.