1.Introducción.

En esta unidad estudiarás el razonamiento lógico-verbal de relaciones semánticas.

Por razonamiento se entiende la capacidad de raciocinio que tiene una persona, es decir, de analizar, utilizando la lógica, un tema determinado, con contenidos verbales y con un principio de ordenación y clasificación.

Así, este razonamiento lógico-verbal de relaciones semánticas tiene que ver con el uso del lenguaje y, por ende, con el buen manejo de la escritura en un texto y la comprensión de una lectura. La riqueza del léxico permite un manejo excelente de las palabras al momento de crear un texto; como consecuencia, esto redunda en una comprensión cabal por parte de los lectores. Asimismo, el amplio vocabulario favorece que el receptor pueda dialogar con el autor, pues está comprendiendo los conceptos planteados.

Los diferentes elementos que componen al razonamiento lógico-verbal de relaciones semánticas son: sinónimos, antónimos, homófonos, parónimos, la polisemia y las analogías. En esta unidad te enfocarás en los tres primeros.

Los sinónimos son las palabras que se escriben de diferente manera, pero que expresan lo mismo. Su función principal es reemplazar una palabra por otra para no repetirla en una línea, párrafo o cuartilla.

Por ejemplo: En Michoacán hay abundantes artesanías, pero también hay mucha comida rica.  Aquí vemos que, para no repetir “abundante” se ha escrito “mucha”.

Hay que tener cuidado con su manejo, porque no siempre se adecúan al contexto en que se está empleando determinada palabra. Por ejemplo, en el caso anterior, un sinónimo de abundante es fértil, pero esta palabra no se debe utilizar en la oración porque el contexto no lo permite: En Michoacán hay abundantes artesanías, pero también hay fértil comida rica. Si la oración se escribiera así, lo único que se lograría es confusión en el lector.

Los antónimos son las palabras que tienen significados opuestos entre sí. Hay tres tipos:

a) Recíprocos: son dos o más palabras que se necesitan para existir. Por ejemplo, cobrar – pagar

b) Graduales: son palabras opuestas, pero en donde pueden caber términos graduales. Por ejemplo, luz – oscuridad, y entre éstas se encuentran la semioscuridad, la penumbra, la luz tenue

c) Complementarios: la presencia de una palabra impide que otra pueda existir, es decir, son incompatibles. Por ejemplo, casado – soltero. No se puede ser casado y soltero a la vez, o bien, no se puede ser soltero y casado a la vez

Por último, los homófonos son las palabras que tienen un sonido igual, pero se escriben y tienen un significado diferente. Por ejemplo:

¡Ay! = exclamación de dolor o de ánimo: “¡Ay!, me duele el estómago”.

Hay = tiempo del verbo haber: “Hay fiesta en casa de Julia”.