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En cada semana participarás en una sesión que te permitirá tener un panorama general de los temas revisados, así como colaborar y desarrollar un mayor conocimiento con tus compañeros.

Es necesario que previo a la sesión identifiques los recursos que debes revisar y clarifiques tus expectativas de aprendizaje.

En esta primera sesión se analizará el caso que se resolverá a lo largo del curso.

Primer avance del estudio de caso: ¿Qué efecto provocan los cambios curriculares en los docentes de educación básica?

I. Introducción.

La actividad educativa es compleja y diversa por naturaleza, cuando se examina detalladamente desde sus resultados encontramos multiplicidad de factores implicados, algunos internos y otros externos y fuera del alcance de las actividades pedagógicas, pero que repercuten en sus resultados. Nuestro sistema educativo mexicano adolece de ello, un ejemplo son los resultados de las pruebas estándar y exámenes aplicados por organismos externos. Es importante considerar que las políticas educativas varían de un país a otro y dentro del mismo país, indicador de las diferencias en sus resultados, contexto sociocultural entre otras condiciones; por ejemplo: los ciclos de crecimiento entre otras condiciones son totalmente diferentes. Por otra parte, el ámbito de la práctica pedagógica o de enseñanza en lo general es crucial, ya que de ello dependen sus resultados ¿Cómo implica la práctica pedagógica y el conocimiento de una teoría de la enseñanza? Imaginemos la práctica pedagógica de una escuela secundaria sin el uso adecuado de una teoría de la enseñanza, entenderíamos entonces que la enseñanza es pura transmisión de contenidos, de ello habrá que presuponer que aprender es una actividad que implica registrar lo que te dicen. Ahora si el hecho educativo consiste en enseñar o transmitir los conocimientos, entonces estaríamos definiendo que la formación del alumnado se restringe al sentido de una actividad profesional traducida en las practicas pedagógicas, lo cual implica exponer con palabras los conocimientos basados en el dominio de las asignaturas en correspondencia con los contenidos curriculares que habrá que cubrir.

II. Contexto.

La escuela secundaria José María Morelos y Pavón fue fundada en el año de 1980, como resultado de la preocupación del gobierno de ese momento por atender la población de origen indígena, por lo que se pensó en un horario cómodo y se daba prioridad a quienes por las mañanas se desempeñaban en actividades para su sostenimiento. Para ser docente de esta secundaria bastaría con presentar documento (certificado) para demostrar que se había culminado una especialidad en español, matemáticas, etc. No existía otro mecanismo para asignar profesores, tampoco se exigían procesos formativos. Por ejemplo, los docentes tenían el nivel de licenciado en español, las maestrías no se ofertaban en el estado. Entonces, para la enseñanza, ¿bastaría con saber ampliamente sobre los temas cómo la única condición para que ésta sea eficaz? Siendo esto así, ¿es suficiente transmitir el conocimiento para que exista el acto pedagógico?; ¿aprenden lo mismo los hombres que las mujeres?; ¿reciben el mismo trato pedagógico en los procesos de enseñanza? La existencia de un modelo de enseñanza para hombres o mujeres no se bifurca, tampoco se construye para ese fin, sino que la existencia de la pedagogía implica el reconocimiento de aspectos que basados en las teorías de la enseñanza son el fundamento para la formación del estudiantado. No existe enseñanza que teóricamente acepte como lo único importante el dominio de las asignaturas y un amplio conocimiento para dicho proceso. No podemos mantener una actitud de menosprecio por la pedagogía, lo cierto es que el profesor no nace con las habilidades, sino que necesita aprender la profesión y, ante ello, cabe preguntarse qué implicaciones conlleva la práctica sin el conocimiento de la pedagogía. El empleo de un paradigma de la enseñanza es fundamental, así en pedagogía, se suele aplicar el término paradigma a un enfoque, modelo o corriente pedagógica que goza o ha gozado de amplia aceptación y aplicación en un sistema educativo socialmente reconocido; por ejemplo, la educación tradicional o bancaria (Olive, 2016).

El constructivismo empezó como corriente, luego pasó a ser modelo y en la actualidad se está convirtiendo en un paradigma, que además considera un enfoque es decir, la forma como organizamos, concebimos y realizamos el acto pedagógico, un típico ejemplo es el enfoque cognitivo o cognitivista basado en la psicología genética de Piaget, Vigotsky, Wallon y Merani, que dieron origen posteriormente a las corrientes y modelos constructivistas de Bruner, Ausubel, Novak, Porlán, Carralero, Flores y Balista, entre otros, y al conexionismo de Edelmany Sylwester. Un caso singular es el de L. S. Vigotsky, quien después de haber sido compañero de investigación de J. Piaget, creó como éste un nuevo enfoque pedagógico, a saber, el enfoque histórico-cultural, pero al mismo tiempo, en cuanto pensador independiente de Piaget, dio origen también a un nuevo modelo pedagógico, el constructivismo social (Díaz, 2009).

El caso se desarrolla en la escuela secundaria José María Morelos y Pavón de algún lugar del país. Los profesores de distintas asignaturas tienden a expresar razones detrás de sus acciones, por ejemplo: “los alumnos no demuestran interés”, “no les gusta estudiar”, “faltan con frecuencia entre las situaciones más recurrentes”. Cada aspecto mencionado tiene efectos en los resultados académicos, “No es importante que te preocupes por conocer profundamente una teoría para enseñar; de todas maneras, nadie se esfuerza”. ¿Por qué habría que hacerlo?” Comenta uno de los profesores. “Nosotros por ejemplo hemos batallado y vemos con tristeza que no hay interés por aprender, entonces nos dedicamos a instruir a los alumnos, a que aprendan las cosas de memoria, así funciona y sigue funcionando bien.” Otro docente opinó: “No podemos hacer milagros”. En consecuencia, tenemos una de las situaciones que parece suscitar más dificultades no sólo con los alumnos, sino con los mismos profesores: rezago, dificultad de asumir diferentes ritmos de aprendizaje, carencia de recursos pedagógicos para atender dificultades de aprendizaje, por citar algunos problemas. Si en esta secundaria se asume que las prácticas se centran en instruir para memorizar porque ese modelo ha sido de gran utilidad para el ingreso al bachillerato, ¿qué sucede con el acto pedagógico?

El hecho o el acto pedagógico considera prioritario en las reformas educativas a la pedagogía, sobre todo en los cambios curriculares, para pretender realizar algo diferente a enseñar los contenidos curriculares, buscar los medios para interesar e involucrar a los alumnos con independencia por todo que tengan que aprender, luego entonces enseñar no es transmitir, sino que implica un cambio paradigmático que se ajuste a las condiciones de los estudiantes.

III. Percepciones y discursos.

Con base en el documento revisado, por ejemplo y desde otra perspectiva pedagógica, se plantea a partir del enfoque por competencias que los alumnos movilicen sus saberes, ¿qué pueden lograr los alumnos si la enseñanza se centra en almacenar conocimientos? Los docentes de la secundaria opinan que no existe entre ellos una metodología específica de enseñanza, sino una mezcla de enfoques teóricos que no se conocen con amplitud, debilitando con ello los procesos de enseñanza y aprendizaje, recurriendo a disertar los saberes, grabar en la memoria conceptos, datos, fórmulas, procesos, preguntas y respuestas, todo elaborado con esa intencionalidad. Son pocos los que se involucran en actividades de construcción y descubrimiento de los saberes. Por ello los profesores de la escuela secundaria José María Morelos y Pavón se encuentran en incertidumbre ante los planteamientos del enfoque basado en competencias, y sus argumentos están basados en la experiencia que, no obstante haber demostrado que las prácticas realizadas durante muchos años han cumplido con los requerimientos que el nivel medio superior necesita para continuar con los procesos formativos de los estudiantes, también es cierto que el conocimiento de la materia que se enseña no asegura que éste se mantenga en la estructura mental de los alumnos, como tampoco significa que se siga desarrollando a lo largo de su formación.

La enseñanza en el caso de la secundaria es notoria, dicen los mismos docentes, se contempla para la propia escuela, es decir, se enseña para los exámenes y las calificaciones; los resultados son en cierta forma cuantitativos y satisfactorios de corto plazo y cumplen con el desarrollo del programa. Las dificultades las enfrentan los alumnos desde el día que acuden a presentar el examen de admisión, entre ellos el tipo de prueba, comprensión de textos, habilidad lectora, procesos de reflexión para toma de decisiones, asertividad, etcétera.

El desarrollo de las actividades de enseñanza en el bachillerato es totalmente diferente, el enfoque basado en competencias se desarrolla desde 2004, lo cual implica una forma diferente de enseñar y de aprender, entre otras cosas dicho enfoque de enseñanza demuestra que no basta ejercer la comunicación y la explicación del saber para activar en cada uno de los alumnos el proceso de aprendizaje, por ejemplo: saber, saber ser, saber hacer y saber convivir, son los cuatro pilares (Delors, 1996) y, a lado de ello, las diez nuevas competencias (Perrenoud, 2011), a las cuales se suman competencias tales como: ciudadanas, profesionales, disciplinares etc. El cambio curricular basado en competencias presenta al acto de enseñar como una nueva forma de establecer las relaciones entre personas, las que enseñan y las que aprenden, orienta la brújula para un camino diferente que permita descubrir y construir el propio saber en disciplinas concretas, implica una relación nueva de enseñar que ayuda a aprender y de relacionarse de manera pedagógica en función de las aptitudes que se quieran adquirir, desarrollar, fortalecer y potenciar. Así, una competencia según Moya (2010), es un conjunto de conocimientos, actitudes y valores que una persona posee, pero no cualquier conjunto, sólo cuando dicho conjunto ha sido formado adecuadamente y el alumno es capaz de movilizarlo en tareas definidas y contextos determinados. Luego entonces, ¿cómo lograr que el andamiaje teórico que, desde una perspectiva cognitiva, mantiene muchos huecos e inconsistencias, permita a los alumnos fortalecer sus habilidades, destrezas, actitudes y valores?; ¿a qué metodología corresponde la enseñanza: cognitiva o constructivista?

Con el enfoque basado en competencias los alumnos construyen un mejor desempeño para responder a las demandas del entorno. Entonces, ¿en algún momento estas corrientes se encuentran? Es probable, pero la diferencia está en que el constructivismo se centra en la construcción de conocimientos, y en el enfoque por competencias se emplean esos conocimientos y se construyen otros para el dominio experto de tareas, contenidos, destrezas y procedimientos para dar soluciones y transferir experiencias, organizando, decidiendo y asumiendo responsabilidades.

IV. Elementos de reconocimiento del aspecto fundamental del caso.

Son muchos los estudios que se han realizado para entender el proceso de enseñanza-aprendizaje. Podemos observar que la construcción o el diseño curricular es homogéneo, es decir, se estandariza lo que es diverso desde su origen; por ejemplo, en el sistema de educación secundaria se enseña lo mismo en todo el país, pero ¿cuál es la finalidad? ¿Es más fácil medir sus resultados? ¿A qué obedece esa condición? Una de las ventajas es que, en realidad, lo que sucede en las aulas, es un acto pedagógico entre maestros y alumnos, escenario en el que se reproduce una idea de educar, que separa en muchas situaciones la intencionalidad de los currículos. Se ha dicho desde la corriente sociológica, por ejemplo, que un modelo es un esquema o patrón representativo de una teoría psicológica o educativa. Los modelos educativos son entonces formas histórico-culturales de concreción o materialización de un enfoque, una corriente o un paradigma (Magge, 2000). Esto los hace más cerrados, limitadores y encasillados que los enfoques. Los modelos se centran más en aspectos curriculares de la educación, dando especial relieve a una dimensión o componente de la formación o el aprendizaje en torno al cual se hace girar todo lo demás.

Por ejemplo, el componente de integración de donde resultan modelos pedagógicos como la síntesis integradora de Rafael Porlán, los proyectos curriculares integrados de Jurjo Torres o las construcciones curriculares alternativas de Nelson López (Carbajal, 2000). Otro componente puede ser la vinculación de la teoría con la práctica, que da lugar a la educación dual y a la educación experimental. Son ya clásicos en la historia de la pedagogía el modelo tradicional, centrado en contenidos o programas; el modelo tecnológico, centrado en objetivos, y el modelo naturalista, centrado en la libertad y espontaneidad de los alumnos.

V. Elementos metodológicos para la solución del caso.

Con base en el caso anterior, debes posicionarte como agente educativo del sistema de educación secundaria, identificar los elementos teóricos que te ofrezcan un camino o ruta para descifrar las intencionalidades de las diferentes posturas y, con ello, comprender sus fines formativos y los que tú propones. El caso es una guía que te ofrece condiciones para llevar a cabo las tareas.

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